1
1

press to zoom
2
2

press to zoom
6
6

press to zoom
1
1

press to zoom
1/6

Brecha

2019

 

Serra da Arrábida, Setúbal, Portugal

175m2

Camino sin rumbo por la inmensidad del paisaje. Me sorprende de golpe la presencia de dos muros que irrumpen el camino, me inquietan y me acerco. Entre ellos, una sombra oscura me guía hasta un ascensor donde todo parece opaco, la nada, y en él me adentro a lo más profundo de la tierra. Una tenue luz al fondo me lleva a inmiscuirme por una grieta estrecha, incómoda, que me traslada a un espacio celestial. De pronto todo es vertical, sobrecogedor, me deja sin aliento. Techos altísimos me obligan a alzar la cabeza primero, y a encogerme después, golpeado por la luz vertical que se cuela entre las brechas de unos inmensos muros de piedra y roca que se ciernen sobre mí. Me siento, me dejo contagiar por el espíritu convulso de ese lugar y me observo como nunca antes lo había hecho. Ese lugar me hace sentir tan pequeño que me obliga a viajar dentro de mi propio cuerpo, a mi interior, a mi alma. Me enfrento a todos mis miedos y dudas, los lucho y pongo orden. Es un espacio de recogimiento. Una apertura lateral me invita a salir y recorro un camino que de nuevo se adentra en la tierra para llevarme hasta la inmensidad. Se trata de un recorrido hasta la iluminación y la sanación, un amplio porche semicubierto, como si de una mordida en el acantilado se tratara y con amplias vistas a un océano infinito. Primero llega una gran bocanada de aire, después la paz, la quietud y el orden. Un espacio donde renacer. 

De principio a fin, un camino  de gran elasticidad emocional, de renovación, donde la luz contrapone a la oscuridad y la inmensidad a lo angosto. 

La piedra de jaspe, trabajada en todas sus texturas, unifica el proyecto homenajeando al lugar que lo acoge. 

Una larga rampa casi colgante me lleva, siempre acompañado por el mar, a seguir mi camino.